sábado, 29 de mayo de 2010


El ambiente en Argentina con Leo Messi no es tan plácido como el que vive en las calles de Barcelona. Sus compatriotas siguen siendo escépticos con el rendimiento del actual Balón de Oro cuando cambia las rayas azulgranas por las albicelestes, de ahí que no acaben de fiarse de él antes del Mundial.

Y estas críticas arrecian desde su país porque siempre pone por delante a su club, el Barça, por delante de sus color nacional: "Me formé en Rosario y en el Barça. Los dos lugares son muy importantes para mí".

Sin embargo, La Pulga sí se fía de si mismo y está convencido de que puede armarla durante la cita de Sudáfrica. Él se ha puesto el objetivo de ser el mejor jugador del Mundial para demostrar, de una vez por todas, que sí ama a su selección y que el título de mejor jugador de la faz de La Tierra está justificado: "Para ser el mejor jugador del mundo tengo que demostrarlo en el Mundial".

Diego no, gracias

Otro asunto que ha querido dejar claro Leo es que no aguanta las comparaciones con Diego Armando Maradona, algo que odia, literalmente: "No me gusta. Me da vergüenza que me comparen con Diego".

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